La Contabilidad de los Intangibles.

Zelaya Herrera, María Antonieta (2004) La Contabilidad de los Intangibles. Masters thesis, Universidad de El Salvador.

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Abstract

Los activos intangibles existen desde que el ser humano puso en práctica sus ideas y las convirtió ya sea en formas de vida o en utensilios físicos; este es el punto de partida de Baruch Levi, el principal investigador sobre el tema de los intangibles, en su exposición respecto del estado actual de la contabilidad, y quien llama la atención sobre las consecuencias que provoca la poca revelación de información que existe sobre estos activos intangibles, tanto al interior como al exterior de las empresas, ya que con esto se evita que se cuente con información verídica para el proceso de toma de decisiones. El tema además de ser eminentemente estratégico, es por naturaleza contable ya que, siendo la contabilidad el primer sistema de registro y referente para conocer el estado financiero de una empresa, debería estarse buscando formas en la cuales esta información sobre los intangibles se reflejara en los estados financieros. A lo largo de este trabajo se conocerá el porque de la importancia de los intangibles, el daño económico y social que ocasiona el hecho de que no se conoce cómo y cuándo destruyen y generan valor para la empresa (ya que no existe un reporte estructurado y estandarizado que brinde información sobre ellos) y, finalmente, se realizará una valoración sobre si la contabilidad está lista para asumir este reto de reportar el valor de los intangibles. Si se puede definir como activo a un derecho a recibir beneficios futuros (por ejemplo, las rentas – beneficios - derivadas de un local comercial – el activo/derecho), los activos intangibles son, ciertamente, un derecho no físico a recibir beneficios futuros. La razón por la que se vuelve importante conocer sobre los activos intangibles y su incidencia en el desarrollo de las actividades empresariales pareciera derivarse, RESEÑA SOBRE BARUCH LEV.en un primer momento, de la gran diferencia existente entre el valor en libros de las acciones de una empresa y su correspondiente valor de mercado (que en muchos casos es hasta 6 veces más grande) ya que muchos conocedores del tema afirman, que la porción de valor de mercado no reflejada en los estados financieros constituye el valor de los intangibles, y con una razón price-to-book arriba de 6, es razón suficiente para interesarse en el tema. No obstante que lo anterior es una realidad con la que nos enfrentamos, también es cierto que los precios de mercado son ciertamente volátiles (no se mueven al ritmo de las inversiones en intangibles) y también que los activos intangibles han existido desde siempre, incluso cuando el valor en libros era igual al valor de mercado. La verdadera razón por la cual tanto los insiders (ejecutivos, empleados, accionistas) y outsiders (reguladores, fiscalizadores, público en general, analistas) deben conocer cuales activos intangibles posee o debiera poseer y potenciar una empresa determinada, va más allá de la interesante evolución de la razón price-to-book (ver figura 1); en realidad, es gracias a la nueva forma de hacer negocios que la gestión de los activos intangibles ha cobrado mayor relevancia y, por lo tanto, el proporcionar información fidedigna sobre los mismos debe ser un reto para el sistema contable. Y es que en el entorno empresarial actual (en el cual el éxito de la empresa está basado cada vez más en fortalecer sus relaciones con clientes, proveedores, empleados, accionistas, competencia y reguladores en general y en el cual la velocidad de las transacciones y del proceso de toma de decisiones ha incrementado), donde es primordial innovar constantemente y desverticalizarse, se requiere de esta nueva forma de hacer negocios que debe ser más creativa, veloz, flexible y, por lo tanto, dependiente de la tecnología y el talento humano. Así, por ejemplo, las inversiones en activos intangibles, como lo son las tecnologías de información, permiten desverticalizarse, y las inversiones en Investigación y Desarrollo, permiten innovar y mejorar en procesos, productos y servicios proporcionados. Ejemplos de activos intangibles hay muchos, desde los más comunes como las Patentes y la inversión en Investigación y Desarrollo, hasta los más ocultos y difíciles de medir como una estructura organizacional única; es más, muchos intangibles están “encarnados” o escondidos en los mismos activos tangibles, y por ello los gerentes desconocen su existencia e importancia estratégica y los dejan crear y destruir valor sin estar al tanto de ello. Es por lo anterior que la administración de los activos intangibles es mucho más difícil que la de los tangibles ya que los primeros poseen características poderosamente positivas y negativas opuestas a las de los activos tangibles. Así, los intangibles son activos no rivales (su uso no está limitado a una persona), tienen retornos crecientes (requieren una fuerte inversión al principio pero una vez desarrollada la idea su costo de producción es mínimo) y pueden ser creados y compartidos por y con una red que incluye a empleados, proveedores y clientes. Este gran potencial de creación de valor requiere tanto de gerentes talentosos que comprendan su importancia como de reportes que lo pongan de manifiesto. No obstante las características positivas y creadoras de valor que poseen las inversiones en activos intangibles, su administración representa un reto ya que, en primer lugar, en la mayoría de los casos, su explotación lucrativa no está limitada a quien invirtió en su creación o compra ya que, por su misma naturaleza, los beneficios de estos activos intangibles normalmente se comparten (el caso más ilustrativo es el del gasto en capacitación, ya que los empleados dejan la compañía y se llevan todo el conocimiento con ellos y lo aplican ya sea trabajando para la competencia o formando sus propios negocios); además, otro problema con el que los gerentes deben enfrentarse es la dificultad que representa otorgarles un valor monetario debido, en primer lugar, a su naturaleza riesgosa (la cual es producto de estar íntimamente ligados a los procesos de innovación de productos) y la enorme incertidumbre que rodea el resultado que tendrá cierta inversión en intangibles (ya que de no ser exitosa, habría sido un error contabilizarla como activo) y, en segundo lugar, a la prácticamente inexistencia de un mercado organizado de intangibles de donde se pueda tomar como referencia precios de compra y venta de intangibles, tal y como se hace con los activos físicos. Existe cierta evidencia empírica sobre el resultado de las inversiones en intangibles como el “gasto” en Investigación y Desarrollo, Capital Organizacional, Lealtad del Consumidor y Recursos Humanos. Estos estudios demuestran que los “gastos” en estos rubros (que debieran contabilizarse como activos intangibles en el Balance General y no como gastos del período en el Estado de Resultados) actualmente son mucho más rentables que la inversión en activos físicos (esta última apenas rinde el costo de capital – WACC – según un estudio de la industria de químicos); lo anterior demuestra que, no obstante la dificultad que representan sus características intrínsecas, el potencial de creación de valor de las inversiones en intangibles es enorme y que esa dificultad no es razón para ocultar información sobre los intangibles a los insiders y outsiders la cual contribuiría a tomar decisiones estratégicas más acertadas. Después de conocer la relevancia de las inversiones en activos intangibles y previo a conocer las propuestas para hacerlas del conocimiento público (ya sea incorporándolas a los estados financieros en la forma que ya se conocen o mediante otros reportes satelitales, comprensibles y estandarizados) es necesario profundizar la situación actual de la contabilidad referente a este tema, es decir, las razones por las cuales no es capaz de medir el valor de los intangibles y el daño que esta situación genera. En primer lugar, se debe recordar que la contabilidad es un sistema de registro de 500 años de antigüedad que está basado primordialmente en transacciones, además, su uso está mundialmente estandarizado y cuenta con reglas claras (PCGA) lo cual hace que sea el principal sistema de referencia cuando se trata de conocer sobre la información financiera de la compañía (tanto para los accionistas, gerentes y reguladores). Sin embargo, estas mismas regulaciones que hacen de los estados financieros la mejor fuente de información, al menos hasta hace unos años, limitan el trato que de los intangibles puede hacerse y, por lo tanto, existe asimetría en la contabilización de las inversiones en intangibles, las cuales se llevan a gasto, versus las inversiones físicas y financieras, las cuales se llevan al activo. En primer lugar, existen razones técnicas que limitan el reconocer como activo las inversiones en intangibles ya que, por ejemplo, no se puede activar un gasto en determinado rubro (capacitación, mantenimiento de clientes, inversión y desarrollo) si la compañía no está segura de si va a gozar totalmente de los beneficios de esa inversión (tal y como se vio en las características intrínsecas negativas de los intangibles). Sin embargo, contradiciendo lo anterior, también es cierto que mucho del valor de las empresas se crea y destruye mucho antes que un producto se comercialice y, como se dijo antes, siendo la contabilidad un sistema basado en transacciones, esta importante información no es conocida por los entes interesados. No obstante que las razones técnicas constituyen un obstáculo para llevar al activo las inversiones en intangibles, existen razones un poco más “oscuras”: la política de los intangibles. Cuando los reguladores estadounidenses quisieron introducir reformas al sistema contable que hubieran permitido reconocer como activo de una empresa, que compraba a otra, el rubro conocido como “Investigación y Desarrollo en Proceso”, los opositores más férreos fueron los mismos gerentes financieros. La oposición se debe a que si este rubro se llevara al activo y la inversión fracasara, tendría que realizarse un doloroso proceso de descapitalización con consecuencias nefastas para los gerentes y la empresa misma; al permitir llevar a gasto este tipo de inversiones, los gerentes se aseguran que, aunque presentarán una pérdida millonaria en el período de la adquisición, desaparezca, al menos contablemente, la posibilidad de enfrentarse a “bochornos” futuros, juicios y despidos. El no reconocer los gastos en intangibles como activo se ha convertido en un escudo para los gerentes quienes, junto a los otros entes involucrados, parecieran ignorar los daños que esto ocasiona, como el hecho de castigar con un costo de capital más alto a las empresas jóvenes de la nueva economía, las cuales son intensivas en intangibles (tienen un enorme Investigación y Desarrollo) y por lo tanto presentan pérdidas en sus estados financieros. Así, en primer lugar, debido a su situación financiera aparentemente débil, las tasas a las que estas empresas deben emitir sus títulos de deuda son altas, incrementándose su costo financiero, lo cual da origen a una especie de círculo vicioso ya que esto encarece la inversión en nuevos productos; asimismo, en segundo lugar, otro de los daños tiene que ver con el hecho de que los insiders tienen acceso a información privilegiada que el público en general no tiene, ocasionando que los precios en bolsa sean volátiles y que la incertidumbre que rodea a estas empresas sea grande, incrementándose por lo tanto el riesgo y con ello los costos de transacción para los accionistas comunes. Lo anterior crea un campo de juego desnivelado en el cual la asimetría de información reina en los mercados de capital. Además de los daños mencionados, y quizá el que más debe interesarle a la contabilidad, tenemos el uso cada vez menos intensivo de los estados financieros como referente para la toma de decisiones de inversión. Esto se manifiesta con el hecho que la correlación entre el precio de las acciones y las utilidades de las empresas ha venido bajando en los últimos años, lo cual indica que los accionistas cada vez toman menos importancia a las cifras reportadas por estos estados financieros. Aunque desde el punto de vista de los intangibles, lo anterior pareciera ser una buena noticia, ya que el público en general se ha dado cuenta de que hay una parte importante del valor de la empresa que no está reflejada en los estados financieros, desde el punto de vista de quienes han querido ver a la contabilidad como el principal sistema de captura, registro y proveedor de información financiera sobre la empresa, no lo es, ya que esta pareciera estar quedándose atrás y reportando aspectos que en la mayoría de los casos no son estratégicos y quitándole, por ende, el protagonismo con el que contaba. No obstante lo anterior, ni Baruch Lev, el principal investigador sobre el tema de intangibles, se atreve a proponer un Big Bang contable, que lleve a la sustitución de las normas de contabilidad y a la creación de un nuevo sistema de reportes que permita reflejar el valor de los intangibles, esa debería ser labor de los reguladores, propone; en lo que sí hace hincapié es en la importancia de la información sobre las inversiones en estos importantes activos. Así, presenta el Tablero de la Cadena de Valor, el cual es un reporte satelital a los estados financieros, que arroja indicadores según la etapa de desarrollo (descubrimiento, implementación o comercialización) en la que se encuentre un producto. Este tablero provee información complementaria a la contable para la toma de decisiones y pudiera ser estandarizado por tipo de industria. Más allá de la propuesta de Lev o de muchas otras propuestas y modelos para medir y reportar el valor de los intangibles, es importante recalcar que el futuro del sistema contable como principal proveedor de información para la toma de decisiones está amenazado en la medida que no incorpora a los activos intangibles; mientras, en el corto plazo, al no existir voluntad de ponerse de acuerdo entorno al tema y al haber oposición por parte de los gerentes, el sistema contable es un mero sistema de registro que, en el mejor de los casos y sin querer abordar el tema de los escándalos contables, corre el peligro de convertirse únicamente en el arma principal para la creación y aplicación de políticas fiscales.Finalmente y sin querer ir en detrimento de los aspectos positivos que tienen las inversiones en intangibles, se debe recalcar que estas inversiones no crean valor por sí mismas y que deben estar alineadas con la estrategia de la empresa; así, por ejemplo, una empresa actualmente no podría asignarle valor monetario a una “fuerza de trabajo altamente motivada y preparada”, no solo porque no hay estándares que lo permitan, si no que el valor solo se creará si es estratégico para la empresa contar con ese activo intangible. De hecho, más allá de cualquier modificación al sistema contable o creación de reportes satelitales que reflejen el valor de los intangibles, el medir el valor de estos activos se refiere más que todo a estimar que tan alineados están estos activos con la estrategia de la empresa ya que solo así se creará valor para la compañía. Si los activos no están alineados con la estrategia o si la estrategia es inadecuada, los activos intangibles crearán muy poco o nada de valor aún y cuando se inviertan millonarias sumas en ellos y se creara una regulación que permitiera reflejarlos en el Balance General. En definitiva, es cierto que existe un reto contable pero el reto estratégico es aún más importante, ya que alinear las inversiones en intangibles con la estrategia de la compañía requiere de un cambio en la mentalidad de los gerentes quienes acostumbran tomar decisiones basándose en la rentabilidad aparente. Este trabajo de graduación recopila los argumentos y conclusiones sobre la importancia de las inversiones en intangibles y la contabilización de las mismas como activo, basándose primordialmente en las investigaciones de Baruch Lev y conclusiones personales.

Item Type: Thesis (Masters)
Additional Information: intangibles ; contabilidad
Subjects: 600 Tecnología (Ciencias aplicadas) > 650 Administración y servicios auxiliares > 658 Administración de empresas
Divisions: Facultad de Ciencias Economicas > Maestría en Administración Financiera
Depositing User: Sandra Rico Rodríguez
Date Deposited: 05 Dec 2016 14:09
Last Modified: 05 Dec 2016 14:09
URI: http://ri.ues.edu.sv/id/eprint/12434

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